Mi amor por ti

Enviado por Cristian Gonzalo León Luna el 14/02/2008 a las 11:20
Quiero compartir con ustedes las palabras que nos entrega Cristian Warnken en su columna “Mi amor por ti”, donde su capacidad para unir palabras y transmitir un sin fin de emociones, nos confirma que hacer el ridículo es necesario para encantar y buscar la sonrisa en la mujer amada.

Lamentablemente, en este momento, tendré que guardar en el rincón de los recuerdos aquellas rosas azules que ella tanto desea, y la cena romántica mirando al mar tendrá que esperar el momento preciso. Si no puede ser el día de hoy, será mañana, no tengo claro el día y el momento, pero la espera eterna tendrá su fruto cuando estés frente a mis ojos y logremos caminar libremente mirando el futuro...

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Cristian León L.
Jueves 14 de Febrero de 2008

Cristian Warnken.jpg

 Cristián Warnken
Jueves 07 de Febrero de 2008
Mi amor por ti

 ¿Cómo comenzar esta columna sin temor de hacer el ridículo? Fernando Pessoa dijo una vez que todas las cartas de amor son ridículas. ¿Y las columnas de amor? ¿Se puede escribir una columna de amor? No estás en ninguna pauta, no eres titular de los diarios por el puro hecho de existir, pero -aunque suene a cliché irredimible- eres para mí la noticia que siempre será noticia. Pensé eso cuando vi la fotografía de esa pareja a la que la lava del volcán en erupción sorprendió abrazados, en la Pompeya de hace miles de años. Abrazados, derrotaron al fuego y al olvido con un gesto que conmovió al arqueólogo, al fotógrafo y a todos los que vieron emerger desde el fondo de los tiempos y de las ruinas esta "PietÀ" del amor humano. ¿Qué los salvó? No los salvó la épica, ni la gloria, ni la fama. Los salvó el amor.

Siempre quise escribirte un poema de amor, pero no pude. Cada vez que lo empezaba, me parecía un pobre ejercicio de retórica que no decía nada de ti. Entonces preferí hacer míos los poemas de amor de Éluard a Nusch, los de Apollinaire a Lou y los de Miguel Hernández a su mujer. Esos poetas parecían haberte conocido, porque decían de ti lo que yo no podía decir.

Si todas las cartas de amor son ridículas, quiero que esta columna sea ridícula, porque si no, no sería de amor. La escribo mientras le estás dando pecho a nuestro tercer hijo, en la pieza contigua. He oído que no hay que casarse con Beatriz ni con la Reina de Saba; que los grandes amores se realizan lejos de la contingencia, de la prosaica realidad de las mamaderas, los pañales, los cansancios.

"Amor perdido y hallado,/ y otra vez la vida trunca./ Lo que siempre se ha buscado/ no ha debido hallarse nunca", dijo un Neruda muy joven. Pero, ¿de qué me habría servido perderte, si te busqué siempre, más allá del tiempo, para vivir juntos, aquí y ahora, esta aventura, con todos sus bemoles y sus grietas? Ésta es nuestra Eneida real, nuestra Odisea de todos los días. Nuestra guerra de Troya se da en los límites de nuestro hogar, cuando en los peores momentos somos capaces de decir, como lo dijo el héroe griego: "Eres el amor que florece".

Tu nombre significa en los Balcanes "lucero de la mañana". Por eso, amanecer junto a ti es una fiesta: saber que estás ahí después de que acabó la noche.

Escribo esta torpe columna de amor en las horas más duras que un hombre y una mujer puedan vivir juntos. Este próximo 14 de febrero es el Día de los Enamorados, que coincide con la fecha de nacimiento de Clemente, nuestro amado hijo que se fue. ¡En una misma fecha, se juntan la prueba máxima de la existencia del amor y la prueba máxima para la supervivencia del amor! Sé que la muerte de un hijo trae el amargo sabor a derrota total que a veces atraviesa la existencia humana. Pero sé también que no hay nada que perturbe tanto a la muerte como la sonrisa de los que se aman. La muerte envidiosa tendrá que soportar nuestros besos y abrazos, que sobrevivirán a las lágrimas.

¿Qué es mi amor por ti? ¿Y tú me lo preguntas? Mi amor por ti es descender al infierno no para rescatarte yo -como Orfeo a Eurídice-, sino para rescatarnos mutuamente de esta casa en llamas que es la vida del hombre y la mujer todos los días, de este incendio y de este abismo que hemos disfrazado de cotidianidad y seguridad, creyendo controlarlo todo. Te propongo que este 14 de febrero celebremos el tercer no cumpleaños de nuestro hijo, mirando en la noche del sur de Chile -donde ahora nos encontramos- el cielo estrellado, para que en su pavorosa inmensidad descubramos que sus velas son tres estrellas que -aunque sabemos muertas- brillan todavía. Y que repitamos -como guerreros heridos dignos de esta batalla-, con todos los que han cruzado esta prueba de fuego antes que nosotros, el enigmático verso de Dante: "El amor mueve al sol y a las otras estrellas".


Desde España buenas tardes

Enviado por el 14/02/2008 a las 13:08
Maria LLácer



 

 !Pero que poetas hay mas únicos en vuestro pais sois únicos para ecribir poesia

 y para recitarla con una humanidad increible !

 mil millones de besos y abrzos de       maria


Guau...est

Enviado por el 14/02/2008 a las 18:26
Kar ON Line..

Guau...esta muy bueno...!

me gustan los hombres que tienen esa capacidad de expresio.

Gracias por compartir!!!

 

SAludos

 

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Carolyyy


Comentario

Enviado por Jenny el 15/02/2008 a las 16:40


Comentario???

mmmm, que quieres que te diga, te pareces tanto a mi, que me da rabia leerte, porque es leerme, yo en vez de flores, guardo palabras... libros de palabras para cuando me encuentre con mi "te amo", en fin, como quién dice "la penelope de chilecompra", seguiré escribiendo mil cartas, para que no se pierda ningun detalle de mi espera mientras esperaba su arribo, porque si bien se donde está, mi espera será larga, quizas como alguién diría por ahí, en otras vidas, en otros sueños.

Mis saludos

Jenny


Annete Mauneri

Enviado por el 15/02/2008 a las 17:11
Cristian Gonzalo León Luna
Jenny

Aún recuerdo su ausencia a las ayudantías y aquellas conversaciones universitarias en torno a un vino o cerveza para hablar de poesía. En aquella época, usted logró conocer al eterno buscador de la inspiración perdida, un tal Salvador Scarpa, quien dejó un legado de palabras que nos muestran los movimientos y emociones de sus musas inspiradoras. 

Sin embargo, tanto tiempo ha pasado desde aquellos años, siendo aún jóvenes, hemos dejado esa facilidad de comunicarnos por demostrar laboralmente nuestras capacidades. No perdamos la capacidad de escribir lo que somos y seremos, y menos tener rabia al leernos.

Espero que hables con “Annette” la escritora de cartas maravillosa que conocí a comienzo de este siglo, para que vuelva sin miedo al mundo de la poesía. Porque ella sabe que necesitamos un mínimo de encantos para dejar que las palabras al unirse hablen por nosotros.

Muchas gracias por su comentario. Atte,

Cristian


Dolor y esperanza

Enviado por el 17/02/2008 a las 21:08
Lucía Salvo

No habia leído esta preciosa carta de amor

En ella se percibe el dolor de la perdida, pero tambien la esperanza, que da ese maravilloso sentimiento que es el amor.

 

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Lucía




Qué hermoso

Enviado por el 18/02/2008 a las 23:57
netoli

Siempre Warken me deja sin palabras.

Gracias por compartir su columna

Saludos!

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dum fata sinut vivite laeti







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Cristian León L.

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Administrador Público de la Universidad de Chile y Diplomado en Operaciones de Paz y Seguridad Internacional de la Academia de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE).

Presidente del Rotaract Club de Melipilla 2007-2008.

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